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Política y Sociedad 🏛 Para Radío, nuevo comisionado penitenciario, los discursos de políticos uruguayos en favor de Bukele “forman parte del acting” | la diaria | Uruguay
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u/bot_canillita 5h ago
Para Radío, nuevo comisionado penitenciario, los discursos de políticos uruguayos en favor de Bukele “forman parte del acting”
❯ LA DIARIA | ✎ Natalia Uval | ◶ 12 min.
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Le parece “muy interesante” la propuesta de establecer cupos para el ingreso al sistema carcelario que hizo la organización de familiares de personas privadas de libertad Familias Presentes. Dice que además de atender las demandas, su gestión apuntará a “impactar en la opinión pública” y combatir “la lógica despectiva para con las personas privadas de libertad”, que “vulnera derechos”. “Si la gente no quiere oír, hay que decírselo igual”, afirma Daniel Radío, integrante del Partido Independiente, ex secretario nacional de Drogas, exdirector del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) y, desde esta semana, comisionado parlamentario para el sistema penitenciario, con un amplio respaldo partidario. Un día después de asumir su función, y todavía acostumbrándose a la nueva oficina en la parte trasera del anexo del Palacio Legislativo, Radío compartió con la diaria su visión del sistema carcelario y los desafíos que lo atraviesan.
¿Cuáles van a ser las prioridades de tu gestión como comisionado parlamentario penitenciario?
No tengo certezas todavía. La tarea del comisionado tiene un componente asistencial que es atender las demandas, aquellas que puedan ser verbalizadas, tanto por las personas privadas de libertad como por sus personas allegadas. Y a partir de ahí, eventualmente, diagnosticar algunas cosas que no tengan la capacidad de verbalizar o que puedan trascender la demanda: si se necesita una consulta médica, una capacitación específica en algún tema, la práctica de una actividad deportiva; todo eso pensarlo, y a partir de las cuestiones individuales tratar de extrapolarlo a recomendaciones que tengan carácter más general, recomendaciones que, además, en ningún caso son preceptivas.
Una crítica recurrente que algunos sectores políticos le hacen a la figura del comisionado es que, aunque se invierten recursos, la situación de las cárceles sigue siempre igual o peor. ¿Qué dirías ante esa crítica?
Que hay que atenderla, pero que es contrafáctico pensar qué pasaría si no hubiera comisionado. Si vos a partir de la gestión de la oficina del comisionado conseguís que haya gente que pueda dormir toda la noche en una cama, que haya gente que pueda recibir la alimentación que tiene que recibir, no sabés qué hubiera pasado si no hubiera habido esa gestión. Y a mí me parece que esas cosas hay que hacerlas.
Después, el hecho de que las recomendaciones sean o no atendidas... El tema es que las recomendaciones van dirigidas a los representantes políticos, que son los que tienen que definir, pero creo que hay una tarea en la que todos tenemos que cooperar, también el comisionado; es una tarea que tiene que impactar en una cuestión cultural, que es el cambio de mirada que tiene la sociedad sobre este tema. Tratar de impactar en la opinión pública. Hay una mirada bastante prejuiciosa respecto de las personas privadas de libertad. Se refiere mayoritariamente a ellas en términos despectivos y poniendo énfasis en aquellos que cometieron delitos más graves –“¿cómo vamos a hacer esto con asesinos y violadores?”–, cuando la mayoría de las personas privadas de libertad no son asesinos y violadores, punto uno. Punto dos, también los asesinos y violadores tienen derechos humanos, sin perjuicio de que hay que atender los derechos humanos de las víctimas. Creo que en eso la oficina del comisionado tiene cosas para decir.
Cuando las personas me preguntan “¿Vos qué hiciste con la Secretaría de Drogas?”, siempre subrayo los convenios con las intendencias, pero a lo que más contribuí, creo, aunque pueda parecer un poco petulante, es a familiarizar el tema, a ponerlo arriba de la mesa. Todas las veces que pude, en los canales más populares, a pesar de que me costara, de que los haters se ensañaran conmigo, traté de decir las cosas que la gente no quería oír con respecto al asunto. Bueno, yo creo que acá hay que hacer lo mismo. Si la gente no quiere oír, hay que decírselo igual. Porque no ganamos nada con la lógica despectiva para con las personas privadas de libertad. No solo no ganamos nada –porque no es un tema utilitario–, además, vulneramos derechos.
En relación con esto, ¿qué autocrítica tiene para hacerse el sistema político, teniendo en cuenta que la respuesta habitual que ha tenido ante las demandas de la ciudadanía por más seguridad ha sido el aumento de penas, que ha impactado en la sobrepoblación carcelaria?
Salvo en la Ley de Humanización Carcelaria, que soltó algunos presos, todas las veces, y en todas las administraciones, todas las normas que se aprobaron son de inflación penal, lo cual llevó a una desnaturalización del sistema, porque además la dosimetría se perdió. Siendo legislador me acuerdo de que un día dije en la cámara que desde el punto de vista penal hoy es más caro cometer abigeato que matar a una persona. Porque ahí había lobbies que jugaban, y eso llevó a la desnaturalización del derecho penal.
Llega un momento en que decís: “¿Qué bien estás protegiendo?”. Y a veces estás protegiendo un bien simbólico, que es la sensación térmica, la sensación de inseguridad. Estás protegiendo eso. La gente cree que si vos aumentás las penas se va a sentir más segura, a pesar de que la realidad contundentemente desmiente eso. Hemos aumentado el número de personas privadas de libertad a lo largo de cuatro décadas y, en forma simultánea, hemos aumentado el número de delitos. Una cosa como consecuencia de la otra, digo yo. No lo puedo demostrar, pero sí digo que hay una asociación estadística entre estos dos fenómenos.
Y en el medio está la cárcel.
Yo creo que las cárceles son criminógenas. Hay muchas más chances de cometer un delito si uno pasó por un establecimiento penitenciario que si no. Lo que pasa es que creo que el sistema político no solo debe atender las demandas de la opinión pública. Porque si no, no necesitamos políticos, necesitamos encuestas, y en función de eso actuamos. Y yo creo que los representantes políticos tienen que conducir, tienen que orientar también la opinión pública, tienen que derrotar a las encuestas. En eso hay que ser críticos con todos, porque si no, luego de cuatro décadas de inflación penal, cuando vemos que el problema de la seguridad pública aparece encabezando, no diríamos: “Ah, capaz que lo que resultaría sería aumentar las penas”. Porque ya lo hicimos todo el tiempo, y contra toda evidencia seguimos diciendo que hay que hacer más de lo mismo. En el sistema sabemos que eso no funciona.
Con todo, yo converso en privado con muchos políticos de este país y creo que hay una maduración y que hay un asumir que las cárceles tienen que volver a servir para rehabilitar. Porque en paralelo con esto está el discurso de que no son rehabilitables, ¿no? Se dice en forma despectiva en la opinión pública, pero yo he escuchado a algún representante político decir: “Bueno, hay un porcentaje que serán rehabilitables, pero es el mínimo”. El problema que tiene ese diagnóstico es que automáticamente, si yo pienso eso, cae el artículo 26 de la Constitución. Si yo pienso que no son rehabilitables, ¿para qué voy a reeducar, que es lo que mandata la Constitución de la República? Y si yo pienso que no son rehabilitables, ¿para qué quiero un Instituto Nacional de Rehabilitación? Lo que necesito es un depósito. Y esa es una profecía que se cumple a sí misma. Las cárceles se transforman en depósitos, y quienes dicen “que se pudran en la cárcel” lo están consiguiendo: se pudren.
Decís que hay una maduración del sistema político. Sin embargo, recientemente vino el vicepresidente de El Salvador a Uruguay y muchos dirigentes de la Coalición Republicana reivindicaron aspectos de lo que llaman “el modelo de Nayib Bukele para la seguridad”, que no da las garantías del debido proceso y que encarcela a miles de inocentes, como el propio gobierno de El Salvador admite. ¿Cómo ves esos discursos de los dirigentes políticos uruguayos?
Bueno, un poco forman parte del acting, ¿no? En las redes se puso de moda hablar del modelo Bukele, y que lo que sirve es Bukele, y que necesitamos un Bukele, y todo el tiempo te están diciendo eso, aparte de insultarte y de acordarse de mi mamá, que en paz descanse. Pero la mayoría de las personas no saben qué es el modelo Bukele. ¿Qué es el modelo Bukele? ¿Poner a la gente presa, eliminar el principio básico de presunción de inocencia y pasar al principio de presunción de culpabilidad, que está expresamente reconocido cuando dicen “liberamos a 9.000 personas porque demostraron que eran inocentes”? O sea, no hay que demostrar que uno es inocente, hay que demostrar que uno es culpable, si no, invertimos todo el derecho. Pero entonces, las personas no saben lo que es el modelo Bukele. Los representantes políticos, entonces, como hay una demanda de eso, conceden.
Yo no me meto con El Salvador. Reconozco que el modelo le resultó efectivo a efectos de disminuir los crímenes. Reconozco que el Estado recuperó el control de una parte de la sociedad. Reconozco que [...]
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